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Las Iglesias en la respuesta al VIH/sida

El apartado de salud sexual y VIH/sida del Programa Vida y Salud Comunitaria del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) es un componente que garantiza la capacitación y prepara a líderes de iglesias locales y promotores voluntarios para prevenir el VIH y las ITS y acompañar espiritual y materialmente a las personas que viven con esta condición y a sus familiares.

Este trabajo que lleva varias décadas ya, ha permitido la formación en estos temas a decenas de hombres y mujeres de diferentes edades a través de proyectos financiados por organismos de cooperación internacional como la agencia Acción Ecuménica Sueca (DIAKONIA), PAN para el Mundo y, más recientemente, el Fondo Mundial de Población de las Naciones Unidas.

Estas experiencias cuentan con el aval y seguimiento del Ministerio de Salud Pública de Cuba, el Centro Nacional de Prevención de ITS y VIH/sida, los centros provinciales y municipales de higiene y epidemiología y la línea nacional de personas que viven con VIH.

El Consejo de Iglesias de Cuba es acreedor del Premio Esperanza que entrega el Centro Nacional de Prevención de ITS y VIH/sida

Los temas que trabaja este programa del Consejo de Iglesias de Cuba, buscan actualizar sobre el estado de la epidemia del VIH/sida en el país, caracterizar sus vías de contagio e implicaciones en la salud, detallar otras ITS, exponer sus riesgos y vulnerabilidades, formar habilidades comunicativas para promover conductas de prevención y sensibilizar en la superación de estigmas y discriminaciones.

Además, este componente incluye una mirada de género al visibilizar los riesgos de la salud sexual asociados a los estereotipos y prejuicios machistas, así como la doble discriminación que sufren las mujeres seropositivas debido a los mitos que pesan sobre la sexualidad femenina.

Las alternativas de prevención promovidas en los cursos que anualmente tienen lugar ponderan la abstinencia, la estabilidad de la pareja y el uso del preservativo como método para evitar el contagio.

Los talleres parten de una concepción ecuménica e incluyen a personas de varias denominaciones cristianas, aunque algunas iglesias aún se mantienen reacias a trabajar estos temas por tabúes religiosos.

El CIC incentiva la realización de acciones de prevención de salud sexual dentro de las iglesias locales y de prevención secundaria con las personas que viven con VIH, siguiendo la metodología de equipos de ayuda mutua, la atención domiciliaria y el acompañamiento espiritual, sobre todo para mejorar la autoestima y propiciar la total adherencia al tratamiento médico.

Desde 2014 se creó una red de apoyo a mujeres seropositivas, gestionada por el CIC, para trabajar directamente con las mujeres, que son aproximadamente el 20 por ciento de quienes viven con el virus en el país.

Además, este programa realiza cada año un encuentro nacional de personas que viven con VIH, para intercambiar experiencias de trabajo entre proyectos autónomos e institucionales.

Dentro de sus acciones por la salud comunitaria, el CIC cuenta también con programas de prevención de adicciones y atención a personas ancianas, además de apoyar con iniciativas para la gestión de recursos al Sistema Nacional de Salud en Cuba.

PorComunicaciones CIC

Consejo de Iglesias de Cuba, lidera Gestión de riesgo de Desastres entre organizaciones regionales basadas en la Fe

El equipo Facilitador Regional de la Comunidad de Práctica para la Gestión de riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe quedó constituido este miércoles 16 de septiembre, siendo electa como su Moderadora María Luisa Navas Zorrilla, funcionaria del Consejo de Iglesias de Cuba y Coordinadora en el país del Foro Cuba de ACT Alianza.  Con ella dialogamos sobre esta nueva responsabilidad.

María Luisa Navas Zorrilla. Moderadora de la Comunidad de Práctica para la Gestión de riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe

María Luisa Navas Zorrilla. Moderadora de la Comunidad de Práctica para la Gestión de riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe

Pregunta: Maria Luisa, has sido electa como Moderadora de la Comunidad de Práctica para la Gestión de riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe. ¿Cómo se constituye esta Comunidad? ¿En qué consiste esta Plataforma, quiénes la integran y animan y cuáles son sus propósitos y objetivos?

Respuesta: La Comunidad de Práctica para la Gestión del Riesgo de Desastres de América Latina y el Caribe puede definirse como un grupo de personas apasionadas por un mismo objetivo y que conforman una red regional de primera línea para hacer frente a los desafíos contemporáneos en materia de respuesta humanitaria, digna y responsable, mediante el apoyo a personas que sufren el impacto de los desastres, guerras y conflictos, fortaleciendo las capacidades de líderes de base, apoyando a las poblaciones menos privilegiadas a adaptarse al cambio medioambiental, e influyendo en las instancias de gobierno y otros tomadores de decisiones para salvaguardar los derechos humanos de los ciudadanos a la vez que se toma conciencia de la necesidad de  reducir vulnerabilidades,  cuyas  causas  subyacentes  tienen  su  base primordialmente en  el modelo  de  desarrollo actual.

P: Hace justamente un año en La Habana concluyó una capacitación regional en la aplicación del Manual de normas y procedimientos mínimos para el trabajo humanitario. ¿Es esta constitución de la Comunidad de Práctica para la Gestión de riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe un resultado de ese proceso iniciado en Cuba?

R: En realidad la Comunidad surge como fruto de esfuerzos comunes del liderazgo de la región a través de los años. Hacemos un poco de historia. Es en el 2019 que ACT Alianza (Acción Conjunta de las Iglesias por sus siglas en inglés), en coordinación con organizaciones miembros de la cuenca de El Caribe y con el apoyo de organizaciones del Foro de Norte América y la Federación Luterana Mundial (FLM) en Centro América, se plantea como prioridades el fortalecimiento de capacidades de su membrecía en las temáticas de    respuesta a crisis humanitarias, rendición de cuentas, y articulación con entidades clave de la región relevantes en estas áreas.

Es así como un grupo de personas provenientes de miembros de ACT, de sociedad civil y del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) nos dimos cita en Matanzas, Cuba, del 9 al 16 de septiembre 2019 recibiendo un  curso  de  Formación  de  Formadores/as  en estándares actualizados del Manual Esfera y en Norma Humanitaria Esencial en materia de calidad y rendición de cuentas (Core Humanitarian Standard on Quality and Accountability -CHS). Al regresarnos a casa, este grupo se dio a la tarea de facilitar talleres con foros ACT en los países de origen, asesorar a otras organizaciones de la sociedad civil y líderes religiosos y ha coordinado con otras instancias humanitarias como CEPREDENAC, iniciativas de formación donde se ofrecen servicios para la difusión de Esfera y la Norma Humanitaria Esencial.

También se conformó un Grupo de WhatsApp que ha mantenido activo este relacionamiento, compartiendo materiales, capacitación y experiencias de campo con los nuevos conocimientos.

P: ¿Por qué Cuba para coordinar un esfuerzo regional de este tipo? ¿Cuáles pudieran ser los principales desafíos y oportunidades de esta gestión como Moderadora?

R: Para nadie es un secreto que Cuba es un referente en materia de manejo de situaciones de emergencia y desastres, sean naturales o no. Por ejemplo, ante esta emergencia sanitaria por la COVID-19, nuestro personal de la salud y de la ciencia junto al pueblo en general están escribiendo nuevas páginas en la historia de América Latina y del mundo.

¿Desafíos? Muchísimos. No olvidemos que estamos viviendo en un mundo de inequidades y marcadas diferencias sociales, donde unos pocos son privilegiados. Además de la innegable existencia de corrientes fundamentalistas contemporáneas que perpetúan conceptos estereotipados y retrógrados desde su perspectiva de fe. Entonces, sí, creo que muchos retos durante esta nueva jornada del camino.

¿Y oportunidades? También considero que pueden ser incontables, pero las más cercanas a mí han de ser la de contribuir desde nuestro esfuerzo cotidiano de dejar como herencia a futuras generaciones una cultura de Gestión de Riesgos de Desastres y de Adaptación al impacto del cambio climático, y la de ser parte de procesos que fortalezcan al liderazgo eclesial de la región para cumplir con la co-misión de Dios.

P: ACT es la organización que impulsa este trabajo. Háblenos de ACT Alianza y en relación con esta Comunidad de Práctica

R: ACT Alianza es una coalición de 144 iglesias y organizaciones afiliadas que trabajan juntas en más de 100 países para propiciar un cambio positivo y sostenible en la vida de las personas pobres y marginadas independientemente de su religión, creencias políticas, género, orientación sexual, raza o nacionalidad, de conformidad con los códigos y normas internacionales más exigentes.

La  Comunidad  de  Práctica  para  la  Gestión  del  Riesgo  de  Desastres  hará  especial  énfasis  en  el cumplimiento de la visión de ACT enfocando su trabajo en  “una comunidad global en la cual toda la creación  de  Dios  vive  con  dignidad,  justicia,  paz  y  respeto  a  los  derechos  humanos  y  al  medio ambiente” y accionará para concretar en la práctica cotidiana la misión declarada en la Estrategia global de ACT 2019-2026 como  una  “alianza  cohesionada,  efectiva  y  competente  trabajando  por  la  justicia  y  la  paz, promoviendo el liderazgo local, comunidades resilientes y sostenibles.”

Por otro lado, la Comunidad de Práctica para la Gestión del Riesgo de Desastres estimulará en todo momento el fortalecimiento, dígase la funcionalidad y operatividad a nivel local, de los foros ACT nacionales y sub-regionales en las temáticas que promovemos mediante el apoyo de expertos locales que brindan sus servicios y experticia en la práctica. Además, asumimos las directrices y políticas de ACT y el intercambio con otras comunidades de prácticas de la región o a nivel global.

P: Sus valoraciones sobre el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) como una de las organizaciones que en la región asume este reto de liderazgo.

El proceso de elección de este Equipo Facilitador Regional fue muy transparente de acuerdo a la cultura y ética de ACT Alianza. Se tuvo en cuenta criterios a partir de las organizaciones nominadas para asumir la Moderación y Vice Moderación de la Comunidad de Práctica. El Consejo de Iglesias de Cuba, actual organización líder, ha demostrado sus capacidades en promover un enfoque integrado de su trabajo, el cual incluye desarrollo, asistencia humanitaria, reducción de riesgos a desastres, rehabilitación e incidencia.  Desde varios escenarios el CIC acciona y eleva su voz en promoción y defensa alineada con la coherencia entre la reducción del riesgo de desastres y la aplicación de los marcos de políticas globales, especialmente la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y otros acuerdos mundiales, así como las posibles conexiones entre los mismos. También nuestra organización ha colaborado en la activa observancia y el cumplimiento de politicas públicas a nivel país que garanticen y salvaguarden los derechos ciudadanos y reduzcan vulnerabilidades.

Si dudas, queda mucho por hacer para alcanzar la excelencia.

CIC líder en la gestión de riesgo de desastres

 

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Hogares seguros para acoger la Vida

Les compartimos una muestra en fotos de la ayuda y respuesta que estará implementando el Consejo de Iglesias de Cuba en conjunto con el Ministerio de Salud Pública y el apoyo de Care Internacional y el pueblo de Canadá. Se trata de una ayuda desinteresada para apoyar y fortalecer los servicios de asistencia médica en varios hogares de ancianos del país en medio de la difícil situación epidemiológica mundial y los esfuerzos del Estado por su control en Cuba.

Esta apoyo va encaminado a mejorar las capacidades de prevención de adultos mayores y personal sanitario en 6 hogares de ancianos de los municipios Santa Clara y Guanabacoa, en las provincias Villa Clara y La Habana.

“Hogares seguros para acoger la Vida” es el nombre de esta iniciativa que con recursos puntuales y con apoyo financiero de la Embajada de Canada y fondos de emergencia de CARE Internacional componen la ayuda para garantizar productos de protección e higiene personal e institucional, además de dejar instaladas capacidades técnicas para garantizar la bioseguridad y el apoyo psicosocial.

La Respuesta se ha conformado como un proceso de articulación público-privada dando continuidad a buenas prácticas de gestión desarrolladas en el país que impulsan el desarrollo de iniciativas locales ante las dificultades para adquirir medios de protección. Estado, Iglesia y trabajadores por cuenta propia se articulan para la confección de ropa sanitaria y nasobucos necesarios en los Hogares seleccionados y dejar vínculos creados para el futuro.

La ayuda beneficiará a 581 personas, entre ancianos y trabajadores sanitarios en los Hogares 1, 2, 3 y San Vicente de Paula en Santa Clara, y San José y 13 de Marzo en Guanabacoa. Además de seis costureras por cuenta propia y todo un personal vinculado al sistema de salud municipal y el Programa de Vida y Salud Comunitaria del Consejo de Iglesias de Cuba que aprenderán de manera conjunta buenas prácticas de gestión de riesgos epidemiológicos.

Esta labor humanitaria y ecuménica es muy inspiradora y edificante.
¡Sé el Amor que deseas ver en el mundo!

PorComunicaciones CIC

Nota informativa del Consejo de Iglesias de Cuba

A nuestro pueblo:

El pasado sábado 5 de abril comenzó la Semana Santa, que culminará el sábado 11 del propio mes. Un día después celebraremos la Pascua, que también conocemos como Domingo de Resurrección.

Con motivo de esta fecha, y en medio del duro enfrentamiento a la Covid-19, el Consejo de Iglesias de Cuba ha articulado y organizado, de conjunto con varios de sus miembros, la grabación y transmisión por medios de comunicación pública de varios mensajes dirigidos a nuestro pueblo. Para ello, ha contado con el apoyo de las autoridades y organismos pertinentes, que han atendido a nuestra solicitud, como ocurre cada año, haciendo posible compartir los signos de la espiritualidad cristiana a través de la radio y la televisión nacional. Además del mensaje en televisión por Domingo de Resurrección, transmitiremos dos emisiones especiales por Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección en el programa radial El Evangelio en Marcha, que desde hace 28 años se emite por las frecuencias de CMBF Radio Musical Nacional.

Aunque siempre nuestro mensaje en este tiempo es de esperanza y renovación, sentimos que en las actuales circunstancias tenemos un compromiso y deber mayor aún con nuestro amado pueblo cubano, que hoy lamenta la enfermedad por Coronavirus de más de trescientos de sus hijos e hijas, así como el fallecimiento de algunos de ellos. En un comunicado de nuestra institución con fecha 20 de marzo, anunciamos las primeras medidas tomadas por el CIC en relación con este adverso escenario.

Al mismo tiempo, el 28 de marzo, dimos a conocer una declaración conjunta con el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los Estados Unidos, en la cual expresamos:

“Solicitamos al Gobierno de los Estados Unidos el levantamiento inmediato del bloqueo económico financiero y comercial que por más de 60 años ha sido impuesto a Cuba, así como a otras naciones.

Pedimos que pare toda manipulación y uso de los intereses políticos y económicos ante la crisis humanitaria global actual, agudizada y visibilizada por la pandemia de la COVID-19.”

Con ese mismo espíritu de unidad, diálogo y compromiso irrenunciable con el derecho a la vida, la salud y el bienestar de todos los habitantes de este mundo, en especial de cubanas y cubanos, hemos coordinado el mensaje a nuestro pueblo del próximo Domingo de Resurrección. Un mensaje que compartimos desde la fe en nuestro Señor y los valores cristianos del amor, la compasión y la esperanza como componentes esenciales de nuestra palabra en esta hora difícil. Hemos puesto, por encima de todo, el deber sagrado del servicio y el acompañamiento espiritual desde la fe y los valores del Reino de Dios. Es la fe en Jesús y el Evangelio nuestra principal fortaleza; y el testimonio de vivirla junto a nuestro pueblo, aún en las más difíciles circunstancias, lo que nos redime.

Amadas y amados:

Como Consejo de Iglesias de Cuba lamentamos mucho que estos esfuerzos sean manipulados, como ha ocurrido en su abordaje en algunos medios de comunicación alternativos y pronunciamientos personales en redes sociales, por quienes no han vacilado en tergiversar la verdadera intención de este acto e intentan aprovecharlo para legitimar, posicionar y estimular las discrepancias, la división y una agenda política con la cual no nos sentimos comprometidos ni identificados.

Reiteramos que nuestra principal disposición es al diálogo y, en ese camino, continuaremos trabajando en función de la unidad de nuestras iglesias para servir al pueblo cubano. No caeremos en tentaciones divisionistas, que nos alejan de nuestros propósitos.

Seguiremos orando porque el amor y la fe en Jesús nos ayuden a sanar nuestras heridas y a concentrarnos en aquellas cuestiones esenciales para el desarrollo de la misión social de la Iglesia.

Continuaremos trabajando también, junto a todo aquel de buena voluntad, en el acompañamiento al pueblo cubano para contener la epidemia de la Covid-19 y proteger la vida de nuestros hermanos y hermanas, sean creyentes o no.

Como nos enseñó Jesús, “amaos los unos a los otros”.

Fraternalmente,

Reverendo Antonio Santana Hernández.

Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba

PorComunicaciones CIC

Declaración del Consejo de Iglesias de Cuba en reconocimiento a la Operación humanitaria Crucero MS Braemar

La Junta Directiva del Consejo de Iglesias de Cuba, reunida el pasado 18 de marzo de 2019, aplaudió la decisión de las autoridades cubanas de recibir a los viajeros y tripulantes del crucero británico MS Braemar, con enfermos de Covid-19, para su inmediato traslado a Reino Unido.

Los miembros de la Junta expresaron su orgullo ante la decisión del país, elaborando una Declaración sobre este tema, que reconoce la postura de nuestro gobierno y el legado de solidaridad y humanismo de nuestra nación.

Declaración del Consejo de Iglesias de Cuba en reconocimiento a la Operación humanitaria Crucero MS Braemar

“Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.”…

“El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” Mateo 25

Expresamos nuestra satisfacción,  por  la sensibilidad y  acción rápida de las autoridades de la República de Cuba, ante la situación humanitaria relacionada con el crucero MS Braemar  de la compañía Fred Olsen Cruise Lines y responder positivamente a la solicitud del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, de atracar en puerto cubano y viabilizar el traslado a sus países de forma inmediata y segura, de los enfermos, pasajeros y miembros de la tripulación, bajo los protocolos de seguridad necesarios para garantizar el éxito total de la operación.

Nuestro país, con una larga historia de solidaridad y cooperación internacional, nuevamente da muestras de la vocación de amor y servicio que caracterizan a nuestro proceso social y humanista.

Esta acción, es parte de la vida cotidiana de cubanos y cubanas. Nuestro pueblo, a través de su personal médico y de Salud Pública, diariamente presta servicios, en muchas latitudes de este mundo.

Felicitamos a las autoridades, al personal de salud, y todos los organismos, instituciones y personas que han hecho posible esta hermosa tarea,

Fraternalmente.

Rev. Antonio Santana Hernández. Presidente

Rev. Joel Ortega Dopico. Secretario Ejecutivo

PorComunicaciones CIC

Comunicación de la Directiva del Consejo de Iglesias de Cuba ante la presencia en Cuba del COVID 19

Bendiciones de paz y amor, desde el Consejo de Iglesias de Cuba.

Damos a conocer las acciones que se inician en nuestra organización ante la presencia en Cuba del COVID 19.

El Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) ha creado su grupo de referencia, para atender los temas relacionados a la nueva epidemia global, liderado por la Dra. Ana M. Mayor Puerta, coordinadora del Programa de Salud del CIC, a su vez Especialista en Microbiología y Máster en Infectología. Este grupo está integrado por especialistas que forman parte del equipo de trabajo de dicho Programa y emitirá las directrices de trabajo para el enfrentamiento de la nueva enfermedad, en nuestras comunidades de fe.

Se ha activado el Comité de Emergencia, llamando periódicamente a reuniones en las oficinas del CIC.

Se revisa el Plan de preparación y Respuesta a Emergencias del Foro Cuba de ACT Alianza y los protocolos establecidos en el mismo.

Se revisan y comparten las guías y documentos enviados por ACT Alianza, Manual Esfera, la OMS, y el Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba.

Se establece comunicación con las Coordinaciones provinciales del CIC y de los programas, se les indica que estén atentos a los comunicados y los Reportes de Situación del Consejo de Iglesias de Cuba y de las autoridades del país.

Se hace un llamado a las organizaciones miembros, asociados fraternales e iglesias en general, de la necesidad de ser actoras en la comunidad que promuevan el espíritu de solidaridad, compañerismo y responsabilidad, promoviendo las buenas practicas, el sentido común, tomando las medidas necesarias en los templos, y espacios de culto que eviten la propagación de la epidemia.

A la comunidad de fe en general se insta a que se adhieran a las orientaciones de las autoridades de salud, facilitando el trabajo que se disponga.

El Consejo de Iglesias de Cuba promueve el énfasis en el cuidado y protección de las poblaciones más vulnerables en nuestra sociedad.

Se ratifica la mirada inclusiva que tenga en cuenta la no discriminación y la máxima expresión del Amor de Dios por todas sus criaturas.

Creemos en el poder de la Oración y la fuerza de la Unidad, y que nuestra confianza radica por sobretodo en Jesucristo quien ha prometido que estará con nosotros todos los días y hasta el fin de los tiempos.

Fraternalmente,

Rev. Antonio Santana Hernandez. Presidente

Rev. Joel Ortega Dopico. Secretario Ejecutivo

PorComunicaciones CIC

Economía, agricultura sostenible y cambio climático desde la justicia de género

El Taller “Economía, agricultura sostenible y cambio climático desde la justicia de género” fue convocado por el Instituto Cristiano de Estudios de Género (ICEG) en colaboración con el Consejo de Iglesias de Cuba, y auspiciado por el Departamento Misionero de las iglesias protestantes en Suiza (DM-echangé et mission).

Desde la mirada de la justicia de género, el taller se propuso lograr una mayor sensibilización sobre los principales desafíos de la sostenibilidad de la economía y la agricultura frente al cambio climático en Cuba.

El encuentro comenzó con una reflexión bíblica a cargo de la Dra. Th. Ofelia Ortega Suárez, inspirada en la historia de Lidia de Tiatira, que se narra en el libro de los Hechos, una mujer extraordinaria, ejemplo de liderazgo, empoderamiento e independencia.

Tres presentaciones sobre estas temáticas, fueron expuestas en el encuentro por reconocidas especialistas. La Dra. Marta Rosa Muñoz, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Cuba (FLACSO-CUBA) expuso sobre los “Principales desafíos del cambio climático para Cuba”, el eje de recursos naturales y medioambiente de los principios que sustentan el modelo económico cubano y sus principales transformaciones. En su intervención afirmó cómo en Cuba el tema del cambio climático es prioridad, y debe continuar siéndolo en sus dos dimensiones, la adaptación y la mitigación; visto desde múltiples perspectivas, y con énfasis en la actuación local.

La Dra. Marta Rosa Muñoz en su presentación “Principales desafíos del cambio climático para Cuba”

La Dra. Marta Rosa Muñoz en su presentación “Principales desafíos del cambio climático para Cuba”

“Desafíos de la economía cubana para la sostenibilidad: agricultura sostenible, retos y oportunidades” fue presentada por la Dra.C. Betsy Anaya, directora del departamento de Economía de la Universidad de La Habana, quien analizó retos y avances del ámbito económico en el complejo entorno cubano, fundamentalmente en lo relacionado al modelo agrícola y la agroecología en nuestro país. De esta última resaltó la importancia de profundizar en su práctica y otras relacionadas, como la protección, la conservación y la recuperación de recursos.

Por su parte la Dra.C. Dayma Hechevarría, especialista en Género, también del departamento de Economía de la Universidad de La Habana, presentó “El desarrollo en clave de género: desafíos para su sostenibilidad”, donde comunicó  indicadores de desarrollo y género en Cuba e impactos en la equidad de género de las reformas económicas actuales.

De estas presentaciones y la interacción con los participantes, se acordó la importancia de las buenas prácticas para incidir desde la formación básica hasta la educación superior, con una perspectiva de sostenibilidad ambiental y equidad de género; así como  formar promotores locales de género y crear alianzas con los gobiernos y centros de investigación territoriales.

Participantes del Taller “Economía, agricultura sostenible y cambio climático desde la justicia de género”

Participantes del Taller “Economía, agricultura sostenible y cambio climático desde la justicia de género”

Este taller tuvo lugar este lunes 2 de marzo en la sede del Consejo de Iglesias de Cuba, con la coordinación de la Lic. Moraima González Ortiz; Coordinadora General del ICEG. Este instituto durante catorce años ha desarrollado acciones de capacitación en congregaciones y comunidades con carácter ecuménico e interdisciplinario, relacionadas con la educación teológica, con enfoque de género y desarrollo holístico, dirigidas a pastores, líderes laicos y comunitarios que multiplican en sus comunidades de la formación recibida.

En esta cita participaron más de 40 representantes de iglesias, proyectos diaconales, profesionales de la educación y la salud públicas. El espacio evidenció, una vez más, la importancia de incrementar encuentros de este tipo y de establecer alianzas para trabajar las temáticas de la economía y el cambio climático desde una perspectiva de género.

PorComunicaciones CIC

Iglesias de la Alianza Evangélica de Cuba exigen la renuncia a sus capellanes de prisiones

En sorpresivo gesto de inconformidad con el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), varias de las iglesias de la llamada Alianza Evangélica de Cuba han retirado a los capellanes de sus iglesias que sirven en el programa de Capellanía Evangélica Carcelaria, auspiciado por el CIC.

El programa de Capellanía aglutina a unos 240 capellanes de toda la isla, quienes llevan la Palabra y el acompañamiento pastoral en unos 42 centros penitenciarios del país. Organizado hace 10 años el programa coordina el trabajo, ofrece entrenamiento básico y cursos avanzados, sirve de mediador con las autoridades competentes para el buen desempeño de la actividad y ha logrado crear una red de compañerismo y apoyo mutuo de capellanes y capellanas.

Los que han participado en los cursos básicos, las conferencias regionales y otros eventos pueden dar testimonio del espíritu de respeto y unidad que prevalece entre cristianos y cristianas de la más diversas denominaciones, tal vez el espacio de encuentro y colaboración más inclusivo de nuestra isla.  La razón es que les une un mismo espíritu de compasión y de servicio hacia aquellos que sufren privación de su libertad.

No se discuten temas doctrinales, porque precisamente se propone  que en las prisiones no hayan divisiones sectarias, sino solamente un mensaje centrado en Jesucristo (“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor”, II Corintios 4.5).   La bendición de Dios en este trabajo se ha visto confirmado en los frutos de vidas transformadas que dan testimonio del poder renovador del Evangelio (“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas ” II Corintios 5.17).  Se han efectuado numerosos bautismos en las prisiones, este  año mas de mil reclusos han recibido la atención religiosa que han solicitado.

Jamás se ha recibido una queja de iglesia alguna, nadie puede decir que ha sido molestado en la más mínimo en sus principios. Los líderes de la Alianza no han presentado crítica alguna al programa.  Solamente se trata de rivalidades institucionales, de querellas entre las jerarquías eclesiales. Es evidente que se trata de un acto más contra el Consejo de Iglesias de Cuba. Y la realidad incuestionable es que en el fondo se trata de diferencias en la ideología política.

Lo triste es pensar en las consecuencias de esta acción. ¿Qué pensarán los hermanos reclusos cuando llegue el día de la visita y no esté su capellán? ¿Cómo se sentirán los humildes laicos que con tanto amor y dedicación se han entregado a esta misión, este llamado que recibieron de Dios y que sus propios pastores les prohíben?  Es realmente una experiencia muy triste el que se obstaculice a los sembradores salir a sembrar.

Desde una perspectiva bíblica es grave la actitud asumida por los referidos líderes religiosos.  Piénsese si no en la Parábola del Juicio Final, de Mateo 25.31-46. En la parábola el Señor ocupa el lugar de los que sufren por diversas circunstancias, enfermedad, hambre, desnudez, falta de hogar y prisión.  El juicio cae sobre la respuesta a la necesidad humana, de tal modo que los que no acudieron al llamado de los que sufren es como haber dado la espalda al Señor. Así el severo dictamen de rechazo de Dios es porque “estuve enfermo y no me visitaron, desnudo y no me cubrieron… y en la cárcel y no vinieron a verme”.

¿Qué podrán decir aquellos que en esta hora se ven obligados a dar la espalda al llamado de Dios?  ¿Dirán: Señor no pude ir a verte a la prisión porque las autoridades de mi iglesia me lo impidieron?  Tal vez argumentarán, “Señor, esa misión estaba dirigida por personas del Consejo de Iglesias, y me han dicho mis pastores que el Consejo no los representa, porque con frecuencia sus líderes hablan contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y me dicen mis superiores que eso es meterse en política”.

Es grave poner tropiezo a aquellos que quieren hacer la voluntad de Dios, que aman en verdad, y no de palabras, que hacen una obra que muchos pastores se sienten impedidos porque dicen no tener tiempo, ya que están ocupados con sus grandes iglesias.

La Palabra dice “Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos” (Hebreos 13.3.a).  ¿Podrán hacer que el olvido se imponga sobre las mentes y corazones de la hueste de capellanes evangélicos?  Seguramente que no, nada podrá  finalmente contra el amor.

Y el que esto escribe, que ha tenido el privilegio de acompañar y aprender de esta selecta parte del pueblo evangélico, no tiene la más mínima duda, la capellanía evangélica seguirá adelante.  Los que conocemos a este pueblo evangélico sencillo saben que los campos no se quedarán sin cultivar. Por uno que se retira, aparecerán  cuatro voluntarios.  La obra de Dios no se detiene, de esto no cabe la menor duda.  Lo que Dios empezó nadie lo puede obstaculizar. Lo sentimos por los obispos y jefes de iglesias que se han dejado llevar por prejuicios y resentimientos, es fatalmente inútil la decisión que han tomado, tienen tiempo de reflexionar y rectificar.

Rev. Francisco Rodés González.

Coordinador Nacional de la Capellanía Evangélica Cubana.

PorComunicaciones CIC

Taller para promotores de salud integral y desarrollo inclusivo

Contribuir a la integración de las iglesias cubanas en favor a la salud y el desarrollo del pueblo, así como identificar las necesidades que apremian a las personas y sus comunidades, se encuentran entre los objetivos del 2do taller para promotores de salud integral y desarrollo inclusivo del proyecto Comunidades Cubanas por el Desarrollo Fase II, del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC).

Desde el 29 y hasta el 31 de enero, este encuentro tiene lugar en La Habana, en la sede del CIC,  con la participación de cerca de 20 personas, representantes de iglesias de Artemisa, La Habana, Matanzas y Sancti Spíritus.

El taller también busca promover iniciativas diaconales que den lugar al cambio de las situaciones desfavorables que viven las personas, además los participantes reciben capacitaciones sobre temas importantes que les dotaran de herramientas para su labor comunitaria.

El Dr. en Teología Amós López presentó el tema: “Visión antropológica de Dios en la Biblia”. Los integrantes de la Unidad Formativa de Salud y Desarrollo Inclusivo del proyecto ofrecieron a los participantes un recorrido por cinco estaciones temáticas acerca del trabajo que realizan las iglesias, a través de sus promotores, en favor de la salud integral de personas vulneradas, y teniendo en cuenta la inclusión basada en la comunidad.

En el panel integrado por los Licenciados Danais Oviedo, Nestora Padilla, Rolando Verdecia y Noraisy Matías, y los Doctores Ana Margarita Mayor, Ana Delisle y Jorge Luis Bécquer, se expuso al plenario una actualización de la temática Salud Integral y Desarrollo Inclusivo desde una perspectiva cristiana, así como las vulnerabilidades presentes en comunidades cubanas, y las posibles acciones e iniciativas diaconales que llevarían a mejorar dichas problemáticas.

Los ámbitos de trabajo que desarrolla este taller se centran en las adicciones; la salud sexual y respuesta al VIH; el trabajo con la niñez, el adulto mayor y las personas con discapacidad; y el componente de agua, saneamiento y promoción de higiene. Estos ejes temáticos están en consonancia con las metas propuestas en los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y a los que el Consejo de Iglesias de Cuba aporta con su trabajo.

El Proyecto Comunidades Cubanas por el Desarrollo Fase II, inició en el mes de marzo de 2019 y se extiende hasta febrero de 2022, colaborando en la Diaconía de más de 80 iglesias evangélicas y fortaleciendo el ejercicio diacónico de las comunidades de fe cubanas.

Fotografías 2do Taller para promotores de salud integral y desarrollo inclusivo

PorComunicaciones CIC

Guía familiar para la protección ante sismos y maremotos

Proponemos esta Guía familiar para la protección ante sismos y maremotos, que recoge las principales medidas que deben cumplir las familias al establecerse las diferentes fases de la respuesta. Realizada por Especialistas de la Defensa Civil Cubana, la Cruz Roja y Unicef Cuba, acá le dejamos el enlace para descargar

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