Archivo del autor cicadmin

image_pdfimage_print
Porcicadmin

Navidad sin panderetas

clip_image002[4]En aquel tiempo, el Estado de Israel llevaba una política de colonización sobre las tierras palestinas. Mientras ocupaba militarmente toda Palestina, el gobierno había construido un muro de separación de más de 730 kilómetros de largo, carcomiendo  ampliamente los territorios ocupados. Los habitantes de Palestina debían pasar por múltiples check-points para poder desplazarse. Las autoridades decretaban arbitrariamente el cierre de los puestos de control e impedían toda circulación de los moradores de los territorios ocupados.

Los militares israelíes, quienes controlaban los check-points, retardaban a menudo el pase a las mujeres embarazadas que acudían al hospital para dar a luz. Durante los siete primeros años de este muro de la vergüenza, 69 bebés han nacido en los puestos de control, mientras 35 recién nacidos y 5 mamitas murieron en la espera. Se trataba de tratos crueles e inhumanos, considerados por las leyes internacionales de entonces como crímenes contra la humanidad.

“Había viajado a visitar a mis familiares en Egipto y en el camino de vuelta hacía Gaza, el punto de control fue completamente cerrado por los Israelíes, contaba Al-Astal. Estaba a punto de dar a luz. Ya había empezado el trabajo varias horas antes. Al fin, vino una ambulancia que me llevó al hospital Al-Areesh en el Sinaí, pero  di a luz en la ambulancia. Le puse a mi hija el nombre de Ma’abar (“Travesía” en árabe) para recordar los dolores y dificultades que ambas hemos conocido en el check-point de Rafah.”

Cuando nuestros descendientes leerán estos relatos de horror, se preguntarán cómo hemos tolerado durante más de setenta años semejante situación de apartheid. La narración del evangelio de la Navidad describe una situación semejante en los tiempos del nacimiento de Jesús. Una ocupación romana brutal de Palestina le hace pesada la vida a la población: las tierras son confiscadas y los campesinos sin tierras trabajan como jornaleros. Hay inseguridad por todas partes y la revuelta estalla en desesperación. Herodes, vendido a los intereses del imperio, mantiene su régimen con terror y sangre. Un censo impuesto por Roma obliga a todos los habitantes a registrarse para pagar impuestos a Cesar. “En el tiempo en que Herodes era rey de Judea… el emperador Augusto ordenó que se hiciera un censo de todo el mundo. Este primer censo fue hecho siendo Cirenio gobernador de Siria. Todos tenían que ir a inscribirse a su propio pueblo. Por esto, José salió del pueblo de Nazaret, de la región de Galilea, y se fue a Belén, en Judea, donde había nacido el rey David, porque José era descendiente de David. Fue allá a inscribirse, junto con María, que estaba comprometida para casarse con él y se encontraba encinta. Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón.” (Lucas 2, 1-7)

Navidad es la historia de esta pareja joven, María y José, repetida millones de veces durante los últimos dos mil años: familias pobres, sin techo, aplastadas por los impuestos y las deudas, oprimidas por regímenes autoritarios, colonizadas por naciones extranjeras, obligadas de huir la violencia de los Herodes exiliándose para salvar la vida de sus hijos. Navidad se está perpetuando en la Palestina del siglo XXI en medio de un pueblo sometido al apartheid que resiste de todas sus fuerzas a la ocupación de su territorio y se niega a desaparecer.

Navidad es un camino de libertad para los oprimidos, un camino si trampas, ni check-points, ni panderetas que separan a los pueblos y los condenan a excluirse mutuamente. Navidad, es el sueño de una tierra de libertad, de un jardín maravilloso, lleno de niños de diferentes colores, razas y lenguas, hijos et hijas de la Vida, en paz, en seguridad y en armonía.

Porcicadmin

El secretario general del CMI pronuncia un discurso en la reunión de alto nivel de la cumbre del clima

image_preview“Estamos convencidos de que servirán al mundo exhibiendo lo mejor de la creatividad y la capacidad humanas”, dijo el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el 8 de diciembre, en su discurso ante la reunión de alto nivel del 21º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP21) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en París.

Tveit hablaba en nombre de los más de 150 líderes de varias tradiciones religiosas de todos los continentes habitados que firmaron el pasado octubre una declaración, la cual fue presentada a Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.

El secretario general del CMI señaló que la COP21 es “el momento oportuno de ejercer un liderazgo real y visionario, y que es un deber moral ineludible de todos los gobiernos ponerse de acuerdo respecto a medidas concretas y mensurables para lograr la justicia climática mundial y el establecimiento de alianzas que aumenten la resiliencia al cambio climático”.

La Declaración de Líderes Religiosos y Espirituales dirigida a la serie de sesiones ministeriales de alto nivel de la COP21, a la que Tveit hizo alusión, fue distribuida previamente por la CMNUCC a todas las partes en la negociación de París.

Los firmantes de dicha declaración pedían un acuerdo mundial justo, ambicioso y vinculante, aplicable a todos los países, para la eliminación progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero y la adopción paulatina de energía renovable 100% para 2050, a fin de mantener el aumento de la temperatura de la Tierra por debajo de los 1,5 °C a 2 °C por encima de los niveles preindustriales.

“La COP21 es el momento oportuno para emprender una transformación personal y estructural sin precedentes”, añadió Tveit, aludiendo a la esperanza y al “momento de la verdad” que representa la cumbre del clima.

“La personas de todo el mundo que sufren hoy los efectos del cambio climático, y seguirán sufriéndolos mañana, tienen la esperanza -y el derecho de tenerla- de que harán ustedes contribuciones significativas para reducir las emisiones mundiales de carbono”, afirmó.

En su mensaje de esperanza Tveit también reconoció los cambios que ya se están produciendo en todo el mundo.

“Muchos están cambiando sus prioridades y sus estilos de vida para proteger el planeta. Por lo que son muchos los que nos acompañan, física o simbólicamente, en la peregrinación de justicia climática y paz”, dijo.

Tveit prosiguió haciendo alusión a los numerosos actores de los sectores financiero y empresarial que están cambiando sus inversiones y prácticas, y apostando por la descarbonización, las energías renovables y los nuevos métodos de producción y transporte.

Tveit terminó su discurso diciendo: “Ya ha empezado a hacerse el cambio hacia una economía más ecológica y todos debemos hacer lo propio. Las generaciones futuras dependen de nosotros”.

Antes, ese mismo día, Tveit asistió al 7º Foro de Innovación Sostenible, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el Estadio de Francia. Asistió como ponente a una mesa redonda sobre el papel de la ética y la fe en las soluciones para el cambio climático. Asimismo se reunió personalmente con el ecologista, antiguo vicepresidente de los Estados Unidos y ganador del Premio Nobel de la Paz, Al Gore.