Dios con nosotros

PorComunicaciones CIC

Dios con nosotros

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Probablemente no exista una noticia más agradable que aquella que anuncia un nacimiento. Y mucho más especial resultará, si el nuevo ser que nace, viene a traer la sonrisa que alegre a la humanidad.

Alrededor de la historia del nacimiento de Jesús, se han tejido a través de los tiempos,  múltiples motivos con resonantes sentimientos de alegrías y esperanzas. Usando como fundamento la narrativa que aportan los evangelios de  Mateo y Lucas, quienes se encargan de mostrar la manera en que sucedió tal acontecimiento.

En el relato de  Mateo hay un gran énfasis en mostrar el significado del nombre de quien va a ser el protagonista de su narración. El «nombre» de ese niño  es «Jesús», que significa «Dios salva» y se llamará así porque «salvará a su pueblo de los pecados».  Lo cual interpretamos como una llamada al arrepentimiento, a la entrega,  a la restauración, y a una ética  de vida en coherencia con el amor.

Sentimos que la humanidad necesita ser salvada del mal, de las injusticias y de la violencia; necesita ser perdonada y reorientada hacia una vida más digna. Esta es la salvación que se nos ofrece en Jesús. Y Mateo, para cumplir con lo dicho por el profeta Isaías,  le asigna además al que nacerá, otro nombre: «Emmanuel». Un nombre  que significa «Dios con nosotros». Un nombre que le atribuimos a Jesús los que creemos que, en él y desde él, Dios nos acompaña, nos bendice y nos salva.

Pero es necesario reconocer en qué Dios  hemos creído. Porque el Dios con nosotros, el Dios de Jesús, ama y perdona, quiere el bien común para su pueblo, se alegra cuando las iglesias están unidas. No es un Dios que manipula, oprime y mata. Porque es el Dios de la vida que se encarnó en Jesús para darnos esperanzas. No es ese Dios que hoy aparece en tantos lados de  nuestra querida Latinoamérica, proclamado  para que en su nombre, se destruya y llene a su gente de tanta incertidumbre. Vivimos en un contexto en el que el Dios con nosotros, nos convoca a hacer hermenéuticas bíblicas que permitan descubrir y redescubrir la misión de su iglesia hoy: que es la misión de  seguir unidos para servir.

Para Mateo, el nombre de Jesús es una síntesis de su fe. Después de veinte siglos, los cristianos hemos de aprender a pronunciar el nombre de Jesús: con cariño y amor, con fe renovada y en actitud de conversión. Porque con su nombre en nuestros labios y en nuestro corazón, haciendo el bien para todos: podemos vivir felices.

Este es el mensaje de la Navidad: Dios se sigue acercando a nosotros, Dios  se ha hecho humano y su cercanía  nos abraza. Llega con la ternura de un niño, dando luz para el camino. Iluminando nuestras mentes y encendiendo nuestros corazones.

En medio de nuestro  diario vivir,  a veces lleno de cansancio por la  vida agitada que llevamos, con anhelos y esperanzas en medio de sueños por alcanzar, Jesús, el Enmanuel, sigue  invitándonos  a la alegría. Porque ha venido a darnos vida y vida en abundancia. Nació en un pesebre, entre heno seco, para que aprendamos a ser humildes. Nos salva para que vivamos nuestras vidas con sentido. Nos acoge con su amor, para llenarnos de esperanzas.

El es la buena noticia que nos llama a entender que  «No puede haber tristeza cuando nace la vida»

Para esta navidad y el año que se avecina, recordemos que:

Jesús, nos llena de alegría por el Espíritu Santo

Amén

Por Antonio Santana Hernández. Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba

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    1 comentario hasta ahora

    María Luisa Navas ZorrillaPublicada el11:40 pm - Dic 20, 2019

    Gracias por este mensaje de amor y esperanza que nos anima a buscar al único y verdadero Dios.

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