«Aquí todos somos hermanas y hermanos»

«Aquí todos somos hermanas y hermanos»

El Presidente Miguel Díaz Canel compartió con más de dos mil norteamericanos reunidos en la Iglesia Riverside de Nueva York.

Milagros como estos solos suceden en lugares como la iglesia de Riverside, catedral de fe y de solidaridad, «aquí todos somos hermanas y hermanos», dijo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez durante su discurso en la visita al histórico templo, complemento de su estancia en la ciudad de Nueva York, para participar en la Asamblea de Naciones Unidas.

«Estamos por fin aquí, donde más de una vez abrazaron cálidamente a Fidel y con él a Cuba en nombre de lo mejor del pueblo norteamericano. Por esos momentos y por éste, lo primero que quiero decir es: gracias». Fueron las primeras palabras del mandatario, quien reconoció que en Riverside Church nació el programa de formación de jóvenes norteamericanos en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas en Cuba que ha graduado hasta la fecha, cerca de 200 estudiantes estadounidenses.

Esta Iglesia, expresó, nos recuerda la entrañable amistad entre Fidel y el reverendo Lucius Walker, emisario de la solidaridad en los años más oscuros de la profunda crisis económica que en nuestro país provocó la exacerbación del bloqueo, tras la caída del socialismo europeo.

En otro momento de su diálogo con los asistentes en la iglesia de Riverside, Díaz-Canel dijo que cuando Cuba viene a la Asamblea General de las Naciones Unidas y promueve la cooperación y la solidaridad, frente a la amenaza, la competencia, el racismo y el egoísmo, lo hace con la autoridad de un pueblo que demostró que tales propósitos son posibles, y que convirtió las declaraciones en acciones concretas.

También recordó especialmente el centenario del nacimiento de Nelson Mandela, a cuya memoria se ha dedicado una Cumbre por la Paz. Dijo que Cuba no puede dejar de expresar su indignación cuando los nombres de grandes líderes de la lucha por la justicia social y la igualdad entre todos los hombres, son usados por representantes de naciones enriquecidas a costa del saqueo a los pueblos oprimidos y vilipendiados del Tercer Mundo.

Recordó las palabras del líder Fidel Castro quién “nos enseñó a cooperar con los otros pueblos explotados y pobres como un principio político y un deber con la humanidad”. Además se refirió a la “invariable posición de Cuba a favor del desarme total y la solidaridad internacional”.

La solidaridad también la reconoció como un valor práctico que ha disfrutado el pueblo cubano. Dijo: “Cuba también le debe mucho a la solidaridad internacional y a la solidaridad de miles de amigos y de activistas aquí en los Estados Unidos. La demostración más reciente fue el movimiento masivo e internacional a favor de la liberación de los cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente encarcelados. Y antes, por el regreso del niño Elián González a su hogar en Cuba”. En estas luchas, un importante papel lo desempeñaron las comunidades de fe estadounidenses y su articulación con instituciones cristianas en Cuba, como nuestro Consejo de Iglesias.

“Este es nuestro saludo, porque esto es lo que hacen los mejores amigos cuando se encuentran después de mucho tiempo. O, cuando, como es nuestro caso, traen la entrañable memoria de sus padres y de los amigos de sus padres”, concluyó.

Vea algunas frases de las palabras del Presidente cubano en la Iglesia Riverside, de Harlem, compartidas por Dominio Cuba (Versión no oficial)

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