Organizaciones Basadas en la Fe continúan debate sobre cambio climático

Organizaciones Basadas en la Fe continúan debate sobre cambio climático

Con una  conferencia magistral la Dra. Marlén Sánchez Gutiérrez, de la Cátedra de Estudios del Caribe, de la Universidad de La Habana, disertó en la segunda jornada del Taller de Incidencia sobre cambio climático y reducción de riesgos a desastres sobre el tema de financiamiento climático. Calificó de muy compleja la  arquitectura actual de estos fondos, por provenir de muy diversas fuentes y apuntó que la falta de claridad para acceder a los mismos, pone en desventaja a los países más pobres. Sánchez Gutiérrez señaló que los países ricos se han comprometido en aportar, pero no se cumplen estos compromisos.

A 383 mil millones de dólares ascendió la cifra destinada en 2016 para estos fines, con la particularidad de que la participación más importante la tiene el sector privado. En menor medida aportan, en orden descendente,  desarrolladores de proyecto, corporativos, los hogares y  las instituciones financieras, agregó la experta.

Casi todos los  fondos se destinan a la mitigación, algo que no es negativo, pero se deja de tener en cuenta así a los países menos desarrollados, que tienen mucha más vulnerabilidad y necesitan fondos para adaptarse, puso el ejemplo de los pequeños países insulares.

Sobre el llamado Fondo Verde para el clima, lo considera  insuficiente aún, pero destaca la intención declarada de destinar 50 por ciento para adaptación y 50 por ciento para mitigación, y de la primera mitad, 25 por ciento para los países más pobres, lo cual ayudaría a resolver la problemática planteada anteriormente.

La agenda de cambio climático tiene sinergias importantes con otras mundiales, en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, propuestos por las Naciones Unidas, y con la Agenda de Desarrollo, conocida por Agenda de Addis Abeba, lo cual es digno de destacar.

Paradójicamente, los más necesitados de estos fondos, adolecen de proyectos para autorizar financiamiento, así como también, de Sistemas de reportes y verificación, lo cual se resolvería con formación de capacidades.

Entre las propuestas a los países, la académica menciona, identificar, la creación de una base legal, la transversalización de diferentes sectores de la economía y generar sinergias con agendas internacionales, definir carteras de proyectos para ser presentadas, diseñar estrategias, así como, explorar mecanismos de financiación y diversificarlos.

Concluyó que la agenda mundial con respecto  al tema avanza, pero que no a la velocidad requerida, fundamentalmente, por los más vulnerables a los efectos del cambiante clima.

Por su parte Elena Cedillo, representante regional para Centroamérica y el Caribe de la Federación Luterana Mundial, evidenció con imágenes y cifras las grandes pérdidas y daños, fundamentalmente, en esta región, en específico el Corredor Seco, llamado así por la sequía que lo azota y donde están incluidos El Salvador, Honduras y Nicaragua.

La sistematicidad en la creación de registros de pérdidas y daños, fue defendida por la especialista, sobre la cual afirmó, ¨Nos hará más fuertes para la incidencia¨ y destacó el trabajo de ACT Alianza y la Federación Luterana Mundial  en investigaciones sobre el tema.

Dijo que es importante la estimación de pérdidas o daños psicológicos, sobre todo ante fenómenos de evolución lenta como lo que sucede en el corredor seco.

Desde una mirada de género, Elva María Jara Salas, del  Centro Flora Tristán, de Perú, hizo notar que el Cambio Climático no afecta por igual a mujeres y hombres, e incluso profundiza las diferencias entre los sexos.

La especialista apuntó que hay avances en el reconocimiento de derechos de las féminas, pero no tanto en la concretización de estos.

Sugirió en el conclave, tratar de incidir en países de la región donde se niegan a incluir en políticas climáticas estos temas de género. La organización que representa Jara Salas trabaja en la formación de capacidades de las mujeres como parte de un proceso para empoderarlas  y prepararlas para la toma decisiones.

A continuación,  en el panel sobre el rol de las Organizaciones Basadas en la Fe, ACT Alianza, sociedad civil y academia, en la incidencia por la Justicia Climática, tres conferencista  compartieron experiencias sobre la valoración de impacto de fenómenos ambientales.

El huracán María en Puerto Rico y las afectaciones psicológicas causadas en la gente como la depresión, así como las metodologías para brindarles ayuda oportuna a través de proyectos de acompañamiento fue otro de los temas debatidos.

Representantes de ACT Alianza compartieron experiencias como la ocurrida en Barranquilla recientemente, con el  mal manejo ambiental producido cuando decidieron romper un dique  para conectar río Magdalena con el mar Caribe persiguiendo un objetivo económico que provocó daños comparables con los del huracán Katrina.

Carlos Rauda, de ACT Alianza en la región, reflexionó acerca de cómo usamos la influencia de las iglesias en comunidades y a favor de los más vulnerables, para lo cual llamó a encontrar vías de lograr acceso a las estructuras de poder y decisores en cada territorio. “Como iglesia somos  parte de la sociedad civil y es importante hacer incidencia desde la iglesia”, dijo.

Añadió que ACT Alianza busca, reforzar que para hacer incidencia es necesaria una nueva narrativa de lo que es Cambio Climático, no más lenguaje catastrófico, sino, mostrar caminos reales y esperanzadores que se puedan tomar.

Apuntó que existe una ola neoconservadora entre las iglesias, la cual no limitará el trabajo comprometido de las que se enfocan en su labor ecológica. “Estamos pensando en el futuro. Incidencia a nivel global, en los medios de difusión masivos, por ejemplo”, dijo.

Sobre el Acuerdo de París se refirió, calificándolo de “insuficiente”, sobre todo porque no es vinculante, pero es una base para comenzar a avanzar. Nos da una pauta y lenguaje común. No es suficiente, pero importante para hablar un lenguaje común, agregó.

Luego Fernando Guasch Hechavarría disertó sobre el Marco de Sendai y sus desafíos en América Latina y el Caribe. Habló de riesgo en términos matemáticos,  como una función compleja, multidimensional y dinámica y que determina el modelo de desarrollo.

Llamó a tener en cuenta la dimensión política, la multidimensionalidad de los modelos de gestión y una visión integradora que tribute al aumento de la calidad de vida de la población.

Aportó ideas sobre cómo implementar SENDAI en Cuba y la región, sobre lo cual acotó que Cuba es un escenario complejo por su porcentaje alto de riesgo de desastres, de los mayores del mundo, por su vulnerabilidad geográfica.

Mencionó los 12 proyectos nacionales base de la política de Cuba, estudios de amenazas de vulnerabilidad y riesgo para enfrentamiento al cambio climático y las bases de la Tarea Vida. Desde su posición académica recomendó preponderar la formación de recursos humanos, el uso racional de recursos naturales, la diversificación de matriz energética y el enfoque en la resiliencia, la gestión de conocimientos, y la creación de instrumentos  jurídicos para fomentar sistemas relacionados con cuestiones ambientales.

Destacó que el rol de las universidades y la academia es incrementar la influencia en las comunidades al desarrollo próspero y sostenible, en lo cual se puede aportar mucho con las investigaciones necesarias. El Dr. Guasch también propició el debate sobre el ¨Desarrollo sin riesgos, pero seguro y sostenible¨.

El Dr. Alexis Lorenzo Ruiz, Presidente dela sociedad cubana de Psicología, defendió el acompañamiento psicológico y social en emergencias y desastres, para lo cual es obligatorio tener en cuenta la subjetividad humana. El tema es emocional, dijo.

Ante la interrogante de por qué es importante el acompañamiento, respondió que  este es una condición necesaria y permanente y un factor motivante y protector, donde interviene el respeto. Destacó que el acompañamiento es tan importante como el agua  y los alimentos.

La tercera conferencista del día, María Verónica Bastías, explicó sobre los desafíos y experiencias en reducción de Riesgo de Desastres en América Latina y El Caribe, desde la  Red Global de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Reducción de Riesgos de Desastres.

Bastías solicitó además ideas de cómo fortalecer la unidad entre ACT Alianza y la organización que representa, que investiga sobre percepción de riesgo en comunidades de todo el mundo, cuyo resultados están disponibles su Sitio Web. El acercamiento entre ambas organizaciones comenzó hace un año con la firma de acuerdos entre las partes.

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