Punta Alegre, después de Irma

Punta Alegre, después de Irma

  • Constatan representantes del Consejo de Iglesias de Cuba y de la Embajada de Canadá en la isla progresos en la recuperación de comunidades afectadas por el huracán Irma

La comunidad de Punta Alegre en el  municipio avileño de Chambas, al centro del país, fue la más afectada en esta demarcación tras el paso del huracán Irma, a inicios del segundo semestre del pasado año. Así trascendió en un encuentro con autoridades locales del gobierno junto a directivos del Consejo de Iglesias de Cuba, CIC y Aymé González, Coordinadora del Fondo Canadiense para iniciativas locales de la Embajada de Canadá en Cuba.

Este encuentro formó parte de una intensa jornada de vistas a esta comunidad para constatar el avance de la recuperación y la respuesta a la emergencia que ha brindado allí el Consejo de Iglesias como parte de la sociedad civil cubana, canalizando fondos de organizaciones amigas y del pueblo de Canadá, quien para esta emergencia movilizó más de un millón de dólares canadienses.

González reconoció que no es posible emprender ningún proyecto sin el apoyo de las autoridades locales, junto a la cooperación internacional y organizaciones de la sociedad civil, en favor y beneficio de las personas necesitadas.

Jorge Luis Garrido Vidal, Presidente de la Asamblea del Poder Popular en el municipio Chambas realizó una actualización de los daños causados en el territorio y el Consejo Popular de Punta Alegre por el paso del evento meteorológico y la situación actual tras emprender la recuperación. De un total de 14 mil viviendas, esta demarcación tuvo afectaciones en más del 48 por ciento de su fondo habitacional y se prevé concluir el año con todas las cubiertas y techos recuperados, dijo Garrido Vidal.

La evaluación de las condiciones de la comunidad beneficiada, incluyó datos gubernamentales sobre la implementación de las ayudas que se distribuyen y el otorgamiento de subsidios y créditos bancarios a las personas que lo necesiten para emprender la recuperación de sus viviendas y medios de vida.

Los dirigentes del Gobierno local dieron a conocer además los objetivos sociales que han sido recuperados, como son parques, pistas deportivas e instituciones de la cultura, la salud pública y la educación.

Por su parte, los representantes del CIC, encabezados por su presidente, el Reverendo Joel Ortega Dopico, explicaron a los presentes que el  Consejo de Iglesia de Cuba brinda respuestas a las emergencias provocadas por los huracanes desde el año 2001, periodo de tiempo hasta la fecha en el que Cuba ha sufrido el embate de cerca de 15 huracanes.

La Dra. Elina Ceballos, Coordinadora del Área de Diaconía encargada de la acción social de la institución, refirió que la respuesta a este último sistema hidrometeorológico se enfoca en la recuperación de los medios de vida de las personas con licencias para ejercer diferentes modalidades de trabajos por cuenta propia u oficios, para ayudarles a reimpulsar sus pequeños emprendimientos en el sector no estatal como forma de gestión económica, contribuyendo así a su autonomía y a su futura recuperación.

Hasta el momento, explicó, se han logrado captar cerca de 800 mil dólares para apoyar en esta respuesta que pretende ayudar paulatinamente a 10 municipios de los más afectados. Nuestra gestión es una granito de arena entre los grandes esfuerzos que se realizan hoy en el país con estos propósitos. Es un gesto de amor y acompañamiento concretos, expresó Ceballos.

Ortega Dopico, por su parte, valoró que a través de su metodología de trabajo, el CIC llega a las comunidades afectadas por desastres naturales y se integra a la respuesta que de conjunto se brinda en estos territorios para luego en etapas posteriores continuar con su presencia en las comunidades a través del sistema de trabajo programático de la institución.

Con las acciones que desarrolla el CIC, se fortalece el trabajo de otros donantes, de otras instituciones del estado, el gobierno y la sociedad civil, aportó la Dra. Ana Margarita Mayor, Coordinadora del sector de Agua, Higiene y Saneamiento, importante área mediante la cual serán instalados en el Consejo Popular de Punta Alegre, 300 sistemas de purificación de agua.

A manera de resumen Guadalupe González, también miembro del equipo de trabajo del CIC que asistió a la visita, dijo que a la fecha, estaban realizadas todas las actividades de capacitación que permitieron formar a promotores y promotoras en apoyo psicosocial y en promoción de higiene, agua y saneamiento. También se explicó que se han entregado los módulos previstos para casos de emergencias con alimentos, artículos no alimentarios y medios de vida.

Ya en el intercambio con la comunidad, los funcionarios de las organizaciones, reconocieron la labor de los líderes locales como protagonistas del trabajo de recuperación y respuesta a la emergencia. Especialmente se destacó la labor de Dionisio Bilbao, delegado del Poder Popular quien combina su fe cristiana con sus responsabilidades como representante del pueblo.

Estamos satisfechos de la manera en la que nos hemos articulado. Es ahí donde está la fortaleza mayor. Se ha logrado que un fondo pequeño se multiplique y logre movilizar a las personas, explicó el presidente del CIC.

Para el desarrollo e implementación de esta ayuda el Consejo de Iglesias de Cuba se guía por las normas del Proyecto Esfera, una Carta humanitaria que recoge las regulaciones para la respuesta en estos casos. La composición de cada uno de los módulos entregados tiene los estándares internacionales de un procedimiento de este tipo durante emergencias y se potencia  la formación de todas las personas que intervienen, bajo estos protocolos.

Trascendió que la expertis alcanzada por el CIC en temas de ayuda humanitaria forma parte de los aprendizajes en estos años de trabajo junto a la organización Action Church Togheter, ACT Alianza, a través de sus metodologías de acción en el ámbito de la emergencia.

Ante la comunidad reunida en la sala de televisión de Punta Alegre, importante centro de socialización del lugar, se explicó que esta nueva manera en que se implementa la ayuda, priorizando la recuperación de los medios de vida, vincula las acciones de asistencia con las de desarrollo, porque las personas logran recuperar sus fuentes de ingresos y esto le permite un grado de autonomía para continuar en el proceso de recuperación.

Allí, varios beneficiarios de este proyecto agradecieron la presencia en el lugar de los miembros de las instituciones, especialmente la Embajada de Canadá y el Consejo de Iglesias de Cuba a quienes contaron sus historias de vida, durante el paso del huracán, sus pérdidas y el proceso emprendido para su recuperación, a la llegada de las ayudas que se vienen canalizando desde diciembre pasado.

Visiblemente emocionada, Minerva, una maestra de profesión que se integra al amplio sector de la población que en Cuba opta hoy por el cuentapropismo, mostró su alegría tras las donaciones que permitirán que ella y su hija continúen desarrollando su actividad económica en la cafetería “El Baturrito”, su emprendimiento familiar.

Al referirse a esta ayuda, agradece en nombre de su hija, a quién reconoce como “el futuro” en este nuevo contexto que les ha tocado vivir: por una parte el desastre natural y por otra, el desarrollo de su comunidad mediante la implementación de pequeños negocios familiares que tributen a la economía familiar y local, como una opción válida en el entramado de posibilidades laborales con las que cuentan.

También Juan, uno de los pescadores del poblado, recordó el momento en el que el mar borró del litoral su casa, sin dejar rastro siquiera de sus mástiles y horcones principales. Él pesca para vivir,  dijo en el intercambio, pero con el daño a la fauna marina provocado por el huracán, poco puede pescar, sin mencionar que perdió todos los instrumentos que facilitaban su trabajo, incluyendo su embarcación. Yo pesco para vivir, pero sin instrumentos ni peces, qué pasaría con mi vida, dijo.

A esta pregunta, un tanto entrecortada, rápidamente Juan la acompaña con el agradecimiento por recibir nuevo instrumental para desarrollar su actividad y la certeza de que las cuatro familias que se benefician de la pesca que él y otros de sus compañeros realizan, podrán contar con el sustento diario, fruto de su trabajo.

Tras escuchar las diferentes historias, los visitantes dieron las gracias por constatar de primera mano el proceso de respuesta a la emergencia desarrollado en la comunidad.

La alegría fue determinante en todo este proceso, argumentó en las palabras finales de la visita el Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, Reverendo Ortega Dopico, reconociendo además el trabajo de los siete promotores en trabajo psicosocial formados para atenuar la afectación psicológica que provocó el ciclón. Con su labor se alcanzó a más de 600 niños, a través de una metodología de espacios amigables, que devolvieron la alegría, cuando muchos eran los derroteros.

Un pueblo que en su nombre lleva intrínseco la característica que engloba este término: alegría, para nosotros, marcados por la espiritualidad, fue un signo de impulso y reafirmación hacia el trabajo que emprenderíamos en Punta Alegre. Este trabajo, aun solo comienza, expresó.

Agradecidos nosotros, por tener la posibilidad de trabajar en esta gran obra de amor. Por aunar esfuerzos y trabajar en favor de nuestro pueblo. La solidaridad y la sensibilidad son innatas al pueblo cubano y a nuestro proyecto social, innatas a la fe cristiana, concluyó el Secretario Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cuba y Coordinador General de esta respuesta, el Reverendo Armando Rusindo, Obispo de la Iglesia Morava en Cuba.

Con un llamado a visibilizar el trabajo hasta ahora realizado y a evaluar ideas de nuevos proyectos que la embajada pudiera apoyar en la propia comunidad, concluyó este intercambio y visita.

Punta Alegre. Respuesta a la Emergencia provocada por el Huracán Irma

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