La alegría de servir

La alegría de servir

Tras realizar su Taller Regional de Formación de la zona oriental bajo el título “Fe, Política y sociedad, juventudes ecuménicas participando en Cuba”, el Movimiento Estudiantil Cristiano de Cuba (MEC) llegó hasta comunidades afectadas por el huracán Matthew para mostrar su solidaridad.  

La ayuda canalizada por el Movimiento provino de un esfuerzo de los grupos locales del MEC de Cienfuegos, Sancti Spíritus y Santiago de Cuba junto a sus iglesias. En la mañana del domingo 23 de octubre, representantes de estos grupos, salieron para Baracoa. Desde la Primera Iglesia Bautista de esta ciudad, se hicieron las coordinaciones para llevar la ayuda hasta la comunidad de Cueva Fría, a unos 4 km de Bahía de Mata, el lugar por donde abandonó la isla el huracán Matthew.

Cueva Fría es un lugar de difícil acceso, sobre todo en el período de lluvias. Se mantiene aún sin corriente eléctrica con afectaciones graves del fondo habitacional. La única ayuda que estaba llegando era de la Convención Bautista Oriental con algunos alimentos, hasta el día del arribo de los jóvenes del MEC, que también representan al Consejo de Iglesias de Cuba.

Los bultos con la ayuda serían transportados hasta el lugar en mulos, a falta de un vehículo que posibilitara su traslado. Sin embargo fueron aprovechados los camiones de la empresa eléctrica que iban hasta el lugar para restablecer el servicio.

Así recuerda Alexander Mulet, secretario de Comunicaciones del Movimiento en Cuba esta oportunidad de servicio al pueblo necesitado: “Fuimos casa por casa llevando la ayuda. Estuvimos toda la mañana en las casa de los alrededores. Visitamos la escuela aún en el suelo. Casas con más de tres familias viviendo en un espacio que apenas sería suficiente para una pero que era lo único que les había quedado, colchones destruidos, toda la vegetación y las cosechas perdidas. Historias tan tristes como impresionantes.”

Continúa: “En cada hogar recibimos la gratitud y el regalo de la humildad de aquellas personas. La sonrisa de los niños felices con sus juguetes nuevos. El buchito de café acabado de colar a la manera más tradicional. Las lágrimas de esperanza y las muchas bendiciones que de sus labios salían.”

“La lluvia nos mojó y el fango por poco nos tapa literalmente”, concluye Alexander de compartir sus experiencias en territorio oriental afectado por el huracán Matthew. “La alegría de servir aunque fuera un poquito y de llevar luces de amor y esperanza fue más que suficiente para sentirnos como en el mejor lugar del mundo”, añade.

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