75 años de una familia peregrina

75 años de una familia peregrina

Culto por el 75 aniversario del Consejo de Iglesias de Cuba

Cuando comenzó a tocar la banda, la Catedral era una fiesta. Una unidad de gestos compartidos, listos para el festejo y la conmemoración.

Afuera una leve llovizna persistía mezclándose con los acordes de una canción con matices de alabanza. Mientras, luces y biblias, trompetas, cenizas, agua y pan. Yugos y cadenas, presidían simbólicamente la liturgia de Aniversario, de acuerdo al texto bíblico que recordaba la compañía de Dios que “sacia a su pueblo como las aguas que nunca faltan”. (Isaías 58:6-12)

Fue este uno de los momentos de mayor vistosidad del culto; semióticamente diseñado para conmover a los presentes y proponer la reflexión por estos años de vida, donde Dios ha caminado junto al pueblo de Cuba, como padre que sirve y consuela.

Justo así lo hizo en los inicios fundacionales de este Consejo de Iglesias, en mayo de 1941, cuando reveló a cubanas y cubanos cristianos la necesidad de unirse para defender los valores del Reino.

Siete décadas que han sido el reflejo de la comunión no solo de los cubanos, sino del Movimiento Ecuménico Internacional.

Así lo reiteraron en sus palabras en la celebración el Rev. Jim Winkler, Presidente y Secretario General del Consejo de las Iglesias de Cristo de los Estados Unidos; Michael French, Encargado de Programas para América Latina de la Federación Luterana Mundial; Milton Mejías, Secretario General del Consejo Latinoamericano de Iglesias; Larry Miller, Secretario General del Foro Cristiano Global; Jerry Pillay, Presidente del de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) y Chris Ferguson, Secretario General de la CMIR, entre otros invitados a esta fiesta del espíritu, efectuada el miércoles 11 de mayo.

La Catedral Episcopal, sede de la celebración, también recibió a los niños y niñas del Coro Infantil del Consejo de Iglesias, quienes llegaron a “Encender un sueño” con sus voces y cantarle a ésta familia.

Ese, precisamente, era el sentir de los que a pesar de la pertinaz llovizna, llegaron esa noche a celebrar la historia. Un sentimiento familiar, de hermanos y familia peregrina que ha trabajado junta, sirviendo a Dios y al pueblo.

“Compañeros de caminos, de alegrías y dolor. Gritando a pecho la esperanza de la nueva conversión”, sonaban los estribillos de la canción tema de este Aniversario.

Luego, en las palabras finales del Culto, el Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba, Joel Ortega Dopico, confirmó lo que expresaba la canción, al decir que la Iglesia Cubana es esa familia.

Volvió a tocar la banda cristiana que abrió la celebración y la Catedral seguía pareciendo una fiesta, de dones y alegrías.

 

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